martes, 12 de octubre de 2010

Héroe del Whisky

Hará unos 30 meses, terminé mi jornada laboral nocturna en el Hospital de Clínicas por exceso de alcohol en la sangre.

Terminaba de completar los menesteres de mi trabajo y me disponía a marcharme, cuando sin entender muy bien por qué, acepté una competencia de puntería en la que el perdedor bebería un vaso completo (com-ple-to) de whisky sin hielo ni nada que lo suavice.

Soy miope, no veo más allá de mi pc, pero acepté de todos modos, por mi cabeza procesé algo así "Lo peor que me puede pasar es beber whisky, el whisky me gusta, aceptá, aceptá, aceptaaaaa"

Hubo un poco de suspenso, pero como era previsible perdí. Me bajé el vaso completo como si estuviera bebiendo un vaso de jugo en pleno verano. Con el pico caliente atiné a pedir revancha. (grave, casi que un esdrújulo error)

Volví a perder, volví a cumplir la prenda, me quedé hablando un rato, pasé por el toilete y vomité un poco, claro, vomité poco porque había comido poco, lo cual justificaba aún más mi mareo.

Me fui, tomé un taxi al que le dije la esquina donde debíamos ir, al llegar el taxista vio que no respondía y me dejó en la guardia del Hospital de Clinicas.

Al mediodía pude responder el celular y me vinieron a buscar a la Guardia.

"Whisky nunca más" sentencié.

Cumplí durante 30 meses. Un garrón, porque a mi el whisky me gusta, no tenía por qué ser víctima de mis malas decisiones con las apuestas. Eso si, el regreso debería ser por la puerta grande.

El domingo pasé a ver a unos amigos que estaban en plena sobremesa. Me incitaron a probar un Johnnie Walker Blue Label), intenté recordarles mi promesa cuando mi cerebro me frenó y me dijo "Volvé por la puerta grande".

Quedaba un poco aún de whisky, y les dije: "Sólo tomo si puedo tomar del pico", me miraron completamente extrañados (me fijé en mercado libre y el precio promedio ronda los $ 750), la propuesta les pareció como mínimo exótica. Finalmente aceptaron y así me reconcilié con un amigo con el que no me sirve estar peleado.

4 comentarios:

Mariano dijo...

Siempre que uno se reúne con Juanito el Caminante es imposible decirle que no, está claro.
Pero sepa que se excedió. ¿Qué es eso de andar dandole piquitos? Piquitos, o chupones, sólo se le dan a Diego Daniel. O Juancito, depende la traducción.

Mundo Aquilante dijo...

Tampoco te sirve tenerlo muy cerca...
Escribis bonito.

Saludos desde Mundo Aquilante!

Hugo dijo...

Uhhh... las borracheras con whisky son terribles.

Yo había llegado a un punto tal, que una mañana en lo de un amigo (sin resaca, en perfecto estado) me puse a mirar las botellas de Whisky y otras bebidas blancas que tenía el padre y me descompuse y casi lanzo ahí nomas... Ahí me di cuenta de que estaba realmente mal, y al día de hoy al Whisky lo tomo muy rara vez.

Igual, lo que importa en tu caso es que pese a las idas y vueltas la amistad no se haya perdido.

¡Salud!

Bugs~ dijo...

quien puede resitirse al whisky?
los mejores o 'peores' estados de ebriedad fueron a su lado jaja