Terminaba el primer tiempo, el partido ya estaba picado, el DT preguntó ¿querés entrar? - "obvio", fue mi respuesta. Y entré, me mandaron de 5, recibí las arengas pertinentes y metí el cuchillo entre los dientes.
Las dimensiones de la cancha me marearon, tenía que marcar en zona e inevitablemente terminaba haciendo marca personal porque perdía referencia sino. Quedé de garpe en más de una oportunidad, pero cuando pude ejecutar el pressing ofensivo me sentí a mis anchas. Todos mis quites fueron leales, raspé, pero siempre yendo al balón.
Justo pero justito me taparon un pase bochinesco del cual me podría pasar horas hablando.
Para los resultadistas informo: Ganamos 3 a 1, una victoria que necesitábamos.
Me cansé, demasiado para mi gusto; si bien me noté tenso lo disfruté mucho.
Al final del partido hubo piñas, quizás eso nubló un poco la tarde y ahora quedamos a la espera de si nos expulsan ó no del torneo.
Tiré una promesa al aire de volver al gimnasio para ponerme en forma, pero sé que antes tengo que pasar por el quirófano a enderezar el temita del hombro, me cuesta mucho tirarme a los pies lo cual en mis años mozos era de un parentesco abrumador con Mario Yepes.
El video acusa movimientos espásticos de mi parte, así que volviendo al tema de la magia, los dejo con la ilusión de imaginarse un talento argentino sin descubrir mientras el .mov descansa en algún rincón de mi pc.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

1 comentario:
Ojalá no los expulsen y puedas seguir desparramando magia por los campos de juego.
Y esperamos un video, algo, para poder apreciar desde acá.
Publicar un comentario